El tratamiento o depuración de aguas residuales consiste en concentrar los contaminantes contenidos en ellas para facilitar su posterior separación. Para ello se aplican unas operaciones que vienen definidas por las propiedades del agua a tratar y por el grado de depuración que se desee conseguir. En cada operación individual se van separando del agua una serie de sustancias que hay que eliminar. Son los los "fangos" o "lodos", que también habrá que tratar.
El propósito del tratamiento de aguas residuales es acelerar los procesos de la
Naturaleza bajo condiciones controladas en instalaciones mucho menores que los
espacios naturales, las "estaciones de depuración de aguas residuales" (EDAR). En
estas plantas de proceso se utilizan diferentes operaciones que suelen agruparse en
distintas etapas, cuyos objetivos están claramente definidos: