La capacidad de la atmósfera para dispersar contaminantes es limitada, pero
a veces es necesario utilizarla, ya que algunas fuentes emisoras contienen concentraciones tan bajas, que la captación de las sustancias contaminantes es prácticamente
inviable, sea por razones físico-químicas o porque no se justifica una inversión
económica a tal efecto. Ahora bien, para una adecuada dispersión de dichas
sustancias, no sólo es necesario conocer las características del foco emisor, sino, lo
que es más importante, el comportamiento de la atmósfera circundante, es decir, hay
que considerar dos tipos de factores: