La desertización es el fenómeno evolutivo de una región hacia unas condiciones
parecidas a las del desierto. Este proceso natural es debido tanto a la orografía como
al clima. Cuando los agentes externos producen la destrucción de la cubierta vegetal
del suelo, éste se erosiona y se empobrece, pudiendo la climatología impedir la
regeneración de la vegetación, que no sólo protege el suelo, sino que tiende a crearlo.
La actividad humana ha favorecido la expansión natural de la desertización, principalmente debido a la deforestación: limpiezas para establecer cultivos agrícolas, talas para obtener madera como combustible y material de construcción, utilización de pastizales para la ganadería, clareos para llevar a cabo asentamientos urbanos, entre muchos otros ejemplos.