Antecedentes

En 1994 la Ley de Ordenación del Sistema Educativo (LOGSE) introdujo la asignatura optativa Energías Renovables y Medio Ambiente (1). En la resolución que aprobaba esta asignatura de 60 horas (2 horas/semana), que habría de impartirse en el 4º Curso de la Enseñanza Secundaria Obligatoria (E.S.O.) podía leerse, entre otras cosas:

El desarrollo de esta materia ha de contribuir a que las alumnas y los alumnos adquieran las siguientes capacidades:

  1. Conocer algunas causas de los problemas de aprovechamiento energético, así como su repercusión ambiental, con el fin de buscar posibles soluciones.
  2. Utilizar los conocimientos científicos para comprender algunas tecnologías empleadas en la explotación de fuentes energéticas.
  3. Relacionar el uso de las fuentes de energía con el progreso social y analizar la influencia de los factores ecológicos, sociales, políticos y éticos en el avance científico y sus aplicaciones.
  4. Comprender las informaciones de los medios de comunicación relativas a los temas energéticos y analizar las tendencias de los datos aportados (estadísticas, informes, opiniones), según las fuentes de procedencia.
  5. Reflexionar y tomar conciencia de las diferencias entre culturas, formas de vida y niveles económicos relacionadas con el uso energético, y fomentar la solidaridad.
  6. Utilizar los conocimientos adquiridos para aplicar técnicas de aprovechamiento de la energía en la construcción de pequeños instrumentos de uso doméstico.
  7. Conocer técnicas de transformación de energías renovables, así como su relación con nuevas profesiones (técnicos en paneles solares, montadores de plantas de reciclaje de residuos, etc.).

Se habían introducido, por fin, las energías renovables en la educación, pero no había infraestructura didáctica. En 1997 fue publicado el único libro de texto orientado a esta asignatura y aprobado oficialmente que existe (2). Curiosamente, sólo un 20% de su contenido se refiere a energías renovables y otro tanto a medio ambiente; el resto (más de la mitad) se refiere a energías convencionales no renovables. Asimismo, y como parece ser usual en los libros de texto, carece totalmente de referencias bibliográficas.

Sin embargo, en Canarias ya se había recorrido un largo trecho en la aplicación didáctica de las energías renovables. En 1983 se publicó el primer libro de autores españoles (3) que hacía un análisis pormenorizado de todas las fuentes renovables de energía, iniciándose una línea de aplicación de este tema a la enseñanza que culminó, en una primera etapa, en 1985, cuando se editó la primera (4) obra exclusivamente dedicada a experiencias prácticas para alumnos, en cuya introducción podía leerse, entre otras cosas:

El objetivo de este trabajo es pues, el presentar una pauta metodológica en el campo de la energía en general y de las energías renovables en particular, con objeto de que el alumno comprenda la naturaleza compleja de la energía y el medio ambiente, resultante de la interacción de aspectos físicos, biológicos, tecnológicos, sociales, económicos y culturales. Con ello se pretende que el alumno adquiera los conocimientos, los valores, los comportamientos y las habilidades prácticas para que pueda en el futuro participar, responsable y eficazmente, en la prevención y resolución de los problemas energéticos y en la gestión del mejor aprovechamiento de los recursos.

Esta labor se fue complementando con nuevas ediciones de los fundamentos básicos (5), (6), de una completa obra de consulta (7) y de la reedición de las experiencias prácticas, notablemente mejorada y aumentada (8), (9). Asimismo, y con objeto de transmitir al profesorado la concepción teórico-práctica que se estaba desarrollando alrededor de las energías renovables, se celebraron en la Comunidad Autónoma de Canarias tres ediciones del Curso Internacional sobre Formación en Energías Renovables (CIFER), en los años 1990, 91 y 92, organizadas por el Instituto de Investigaciones Científicas y Ecológicas (I.N.I.C.E.), asociación de ámbito nacional cuyo objetivo principal es fomentar la investigación entre los jóvenes.

Si bien se habían construido unos cimientos muy sólidos basados en las nuevas tendencias educativas, la aplicación a la enseñanza de este tema sólo se produjo en casos muy aislados, por profesores que sentían unas inquietudes muy poco fomentadas por las instancias oficiales.

Cuando empezó a introducirse la mencionada asignatura en los centros, las ediciones del I.N.I.C.E. sobre energías renovables agotaron los pocos ejemplares que aún quedaban, por lo que se decidió editar una obra que incluyera tanto los fundamentos teóricos como las experiencias prácticas (10).

En resumen, probablemente hoy día Canarias tenga la infraestructura didáctica más importante de España en cuanto a energías renovables se refiere.